Seleccción de la colección de MOLAA
FANCESCO MARIOTTI
(Suiza, 1943-2026)
Gran Guacamayo Precolombino, 1992
Instalación eléctrica
Dimensiones variables
Colección Permanente de MOLAA. Donación de Francesco Mariotti.
Adquisición: M.2025.012.001
SOBRE LA OBRA
La obra de Mariotti explora las intersecciones entre el arte y la tecnología. Utiliza materiales diversos y poco convencionales, incluidos materiales industriales reciclados. A través de la experimentación, Mariotti reutiliza estos objetos para la construcción de piezas escultóricas que evidencian la relación entre nosotros y nuestro entorno.
Gran Guacamayo Precolombino es una escultura tecno-zoomorfa realizada con materiales industriales y tecnología reciclada: cuatro monitores, cuatro computadoras Commodore Amiga, sensores de movimiento y tubos metálicos de ventilación. Inspirado en formas y colores primarios (verde, amarillo, rojo y azul) predominantes en las culturas y objetos amerindios, Mariotti creó un ave mecánica de casi tres metros de altura.
“Guacamayo” es la palabra en español para “macaw” (guacamaya), un loro grande y colorido, cuyo origen lingüístico se remonta al quechua o al náhuatl (lenguas originarias de América Central y del Sur). Esta ave simboliza belleza y poder en las culturas antiguas, pero también se convirtió en un símbolo del exotismo latinoamericano durante el período colonial. Gran Guacamayo Precolombino emite sonidos que evocan el paisaje tropical hasta que sus sensores detectan la presencia del espectador. Entonces mueve sus “alas” y comienza a pronunciar palabras generadas aleatoriamente a partir de una selección de 12 lenguas vivas que se encuentran en peligro de extinción. El ave mecánica utiliza un software llamado Chullachaqui 5, desarrollado por el técnico informático chileno Manuel Rodríguez. Mariotti explica que chullachaqui es una palabra quechua que define a seres inventados por brujas. Los chullachaquis son considerados pequeños demonios, pero son amistosos e intentan entablar relación con los seres humanos. Chullachaqui 5, por lo tanto, permite que el amigable pájaro tecno-zoomorfo intente expresarse. Sin embargo, las palabras se pronuncian con un acento extranjero y en una lengua que el espectador no comprende.
Este pájaro tecno-zoomorfo fue construido utilizando tecnología e inteligencia artificial, y funciona con un programa diseñado para establecer contacto con los espectadores mediante tecnología informática. La obra se sitúa en relación con la historia y con la incomprensión inicial y la barrera lingüística que caracterizaron los primeros contactos entre europeos y comunidades indígenas en América. Los pueblos originarios hablaban diversas lenguas nativas como el aymara, el quechua y el náhuatl antes de la llegada de los europeos. Sin embargo, tras el contacto, el castellano fue impuesto en los territorios colonizados por el Imperio español. La obra, por lo tanto, ilumina ese momento histórico y, al mismo tiempo, llama la atención sobre las lenguas originarias en peligro en América Latina.
Francesco Mariotti, Gran Guacamayo Precolombino, M.2025.012.001
BIOGRAFÍA
Francesco Mariotti fue un artista suizo-peruano pionero en el arte y la tecnología, interesado en la relación entre los procesos sociales, los fenómenos naturales y las herramientas tecnológicas. Nació en Berna, Suiza, en 1943 y creció en Lima, Perú, tras mudarse allí en 1952. Entre 1965 y 1968 estudió en la Academia de Bellas Artes de Hamburgo, en Alemania, centrándose en la compleja relación entre arte, naturaleza y tecnología. Tras graduarse, participó en la 4ª Documenta de Kassel, Alemania (1968), y en la X Bienal de São Paulo, representando a Suiza (1969).
Mariotti regresó a Perú a comienzos de la década de 1970, donde enseñó en la Escuela de Arte de Lima y desarrolló diversos proyectos sociales y participativos de carácter experimental. Experimentó con las posibles interacciones entre dispositivos electrónicos e informáticos y la creación de instalaciones y obras multisensoriales. En 1981 regresó a Suiza, donde inició un trabajo sistemático vinculado a la creación de esculturas lumínicas y cinéticas, también conocidas como tecnoesculturas o esculturas “tecno-zoomorfas”. Estas son estructuras metálicas vinculadas a la naturaleza, a las que se añaden circuitos, sensores y computadoras, generando un bricolaje que crea la percepción de una criatura viva (algunas recitan poesía, otras hablan, etc.).
Desde finales de la década de 1990, la obra de Mariotti ha establecido un diálogo con la naturaleza, desde las tradiciones orales y mitos andinos y amazónicos hasta la confrontación con procesos complejos como el cambio climático y la ecología. Utiliza materiales diversos, incluidos materiales industriales reciclados, y los resignifica a través de la experimentación. Construye piezas escultóricas que revelan la relación entre nosotros y el entorno. Su obra nos invita a reflexionar sobre los vínculos que tenemos con la naturaleza, la ciencia, la tecnología y el arte, y nos propone contemplar nuestro lugar en el mundo como parte de un ecosistema y una comunidad.
Sus obras se han exhibido internacionalmente, incluido el Museum of Latin American Art (MOLAA), en Long Beach, California, como parte de Arteônica: Art, Science, and Technology in Latin America Today, organizada por MOLAA dentro de Getty PST Art: Art & Science Collide y curada por Gabriela Urtiaga, Curadora en Jefe de MOLAA. La exposición exploró la relación entre arte, ciencia y tecnología que se expandió por América Latina en las décadas de 1960 y 1970, cuando los artistas concebían la computadora como una herramienta para un cambio social positivo capaz de democratizar el arte y la cultura. La muestra abordó la historia y la presencia del arte electrónico de Argentina, Brasil, Chile, Perú y México, y destacó cómo artistas como Mariotti sentaron las bases para una producción inspirada en los conceptos más innovadores de su tiempo.